30 de mayo de 2010

El Barrio de las Letras

Casa de Lope de Vega Casa de Lope de Vega, en la que vivió y murió (Fotos propias)

En el mapa callejero de Madrid, el barrio constituye un trapecio escaleno casi perfecto, cuyos vértices se encuentran, primero, en las plazas de Jacinto Benavente y de Canalejas siguiendo la calle de la Cruz; segundo, en la Plaza de Canalejas, la Plaza de las Cortes y la Glorieta de Cánovas del Castillo (Fuente de Neptuno), ya en el Paseo del Prado; tercero, desde Neptuno a la calle Atocha por el Paseo del Prado, y en cuarto lugar, por la calle Atocha arriba hacia Antón Martín y de nuevo, la plaza de Jacinto Benavente.

El Barrio de las Letras tiene su origen en el siglo XVI cuando Felipe II hace de Madrid la capital de España, que motiva un incremento vertiginoso de la población. A Madrid llegaban gentes de todas partes: cortesanos, militares, aristócratas, comerciantes, religiosos e… infinidad de mendigos, lo que obligó a tener que edificar en los arrabales extramuros, donde pastizales, huertas, bosquetes y pequeños barrancos escarbados con las aguas de escorrentía de lluvias y nieves. Uno de esos arrabales iba de las inmediaciones de la Puerta del Sol a la calle Atocha, al Paseo del Prado y el entorno que se popularizó como Lavapiés.

Casa de CervantesRamón Mesonero Romanos, en su pormenorizado relato de las calles de Madrid, señaló que “estos nuevos y extendidos barrios tardaron en rellenarse de caserío durante todo el siglo XVI y parte del XVII.” El proceso de edificación debió de ser lento. Los grandes señores o ricoshombres y la gente influyente de la corte, fueron los primeros en hacerse con las mejores y más amplias parcelas, seguidos de los conventos de nueva fundación, cual el de las Trinitarias Descalzas, que conserva los muros, puertas y balcones de mediados del siglo XVII. El barrio debió de tener casas notables, pero de las genuinas no han llegado a hoy ni cinco, rehechas enteramente desde mediados del siglo XIX durante el reinado de Fernando VII. Mesonero Romanos lo constató: “Fue un reducido distrito casi renovado en su caserío de muy pocos años acá”. Entre otras, se perdió la casa de Cervantes, dado que la actual con lápida y relieve del gran escritor, es moderna.

El Barrio de las Letras no tiene una demarcación uniforme y definida dentro de Madrid. Las calles que lo circunvalan parece fácil determinarlas sobre un plano urbano con criterios genéricos. Tampoco hay nada oficial con respecto a los límites del llamado Madrid de los Austrias, simplemente porque no es posible determinarlo. El Barrio de las Letras se ha denominado de ese modo desde hace unas décadas, con la pretensión de hacer de él un entorno cultural centralizado, merced a los ilustres escritores que habitaron en la zona. El Barrio de las Letras es uno de los últimos empeños culturales del ayuntamiento de Madrid por alentar entre propios y extraños el peso que tuvo en el siglo XVII el Siglo de Oro bajo el reinado de Felipe IV, a raíz de haber vivido y fallecido en el barrio las dos figuras más destacadas de la literatura española de todos los tiempos: Félix Lope de Vega Carpio y Miguel de Cervantes Saavedra. Es dato también de suma importancia para el barrio que de él saliera la primera edición impresa del Quijote (1605) en el taller que en la calle Atocha tenía Juan de la Cuesta.

Convento Trinitarias Descalzas

Callejear libremente por el corazón del barrio es una decisión personal. Cualquier punto es válido, pero cambian las sensaciones según de dónde se accede. Un buen comienzo es desde las plazas de Jacinto Benavente, del Ángel y de Santa Ana, que permiten adentrarse en dos calles primordiales: la del Prado, donde está el Ateneo, y la de Huertas con citas literarias en el suelo, grabadas en letras doradas, y relieves de los autores en las fachadas. Desde ambas calles se llega a otras relevantes, como las del León, Cervantes y Lope de Vega, que a la vez se entrecruzan con las de Quevedo, Moratín y Echegaray.

Cervantes falleció en abril de 1616 en la calle del León, donde tenía la entrada. Hoy en cambio la tiene por la calle contigua. Fue enterrado en las Trinitarias Descalzas, que se halla a unos 200 metros, pero unas obras en el convento o en la iglesia motivaron el extravío definitivo de Cervantes, que muy probablemente fue sacado entre escombros de las obras. No cabe otra explicación. También pasó lo mismo con Diego Velázquez en la Plaza de Ramales y con Lope de Vega en el pequeño cementerio de la iglesia de San Sebastián, en el Barrio de las Letras, del que desapareció arrojado a algún osario lejano. Cementerio, hoy vivero de plantas al comienzo de la calle Huertas, el más romántico de los cementerios porque una noche el escritor José Cadalso, en un insólito arrebato de pasión, desenterró a su amada para llevársela consigo.

Calles Moratín y HuertasDe interés en el Barrio de las Letras es que entre las casas de Lope de Vega y Cervantes viviera un tiempo Francisco de Quevedo y Villegas, y que unas calles más abajo naciera Leandro Fernández de Moratín, o que escritores como José de Espronceda y Mariano José de Larra inventasen oficialmente el romanticismo español, y ya modernamente, tuviesen casa ilustres personajes como Jacinto Benavente, Santiago Ramón y Cajal o José Canalejas. Mesonero cuenta que el barrio fue también residencia de gente del teatro: “Consta por los escritos y memorias de aquellos tiempos, que todos los actores y actrices de los siglos XVII y XVIII, desde los célebres Agustín de Rojas y Alonso de Olmedo hasta Manuel García Parra y Mariano Querol, y desde María Riquelme y María Calderón hasta la Ladevenant y la Tirana (María del Rosario Fernández), todos vivieron en aquellas calles de las Huertas, del Amor de Dios, de San Juan, de Santa María, de Francos, de Cantarranas y del León.”

Pero el barrio no fue solamente resistencia de personajes. Conoció instituciones, iglesias, conventos, cafés tertulianos, teatros y recias casonas. Ahí están la Real Academia de la Historia, instalada en la Casa del Nuevo Rezado, entre las calles Huertas y del León, el Honrado Concejo de la Mesta, también entre las calles Huertas y del León; el Callejón del Gato, donde Valle Inclán descubrió el esperpento; el Teatro Español y el Ateneo de Madrid, y estatuas notorias como las de Calderón de la Barca, Cervantes o García Lorca, y plazas o plazuelas como la de Antón Martín, donde el motín de Esquilache, la de Santa Ana, del Ángel, de Jacinto Benavente, de Canalejas, de las Cortes, de la Platería Martínez.

Más del Barrio de las Letras

Café El Gato Negro. Calle del Príncipe. Local hoy comercial, contiguo al Teatro de la Comedia, que en tiempos fue lugar de la tertulia que presidía Jacinto Benavente, a la que solía acudir Ramón del Valle-Inclán.

Café del Príncipe, lugar de reunión de la tertulia El Parnasillo, muy cercano al Teatro Español, aunque de localización no determinada.

Fonda de San Sebastián, café del siglo XVIII ubicado entre la Plaza del Ángel y la calle San Sebastián, fundada por Nicolás Fernández de Moratín, que desapareció al construirse el actual Palacio del Conde Tepa.

Casa de Santiago Ramón y Cajal. Calle Principe esquina calle Huertas. Vivienda de varios pisos y viviendas, en una de las cuales vivía el insigne investigador cuando le comunicaron la concesión del premio Nóbel de 1906l.

Teatro Español. Calle Principe Empezó llamándose Teatro del Príncipe y Corral del Príncipe, y se inauguró en 1583. En 1849 se convirtió en el Teatro Español actual, reformado casi enteramente en 1894 por el arquitecto Román Guerrero.

Teatro de la Comedia. Calle Príncipe. Construido en 1875 por el arquitecto Agustín Ortiz de Villajos, aunque con varias reformas al cabo del tiempo. Asistió a su inauguración el rey Alfonso XII. Se estrenaba “El espejo de cuerpo entero” con la compañía del actor Emilio Mario. En 1915 quedó muy dañado tras un incendio, y lo restauró el arquitecto municipal Luis Bellido. En 1933, José Antonio Primo de Rivera fundó en él la Falange Española de las J.O.N.S.

Calle de Fúcar o de Fúcares. La calle del Fúcar, llamada con más propiedad de los Fúcares, tomó este nombre de los famosos hermanos y opulentos contratistas flamencos en el siglo XVI (los Fuggaers), cuya casa de campo estaba en la zona.

Hospital Incurables. Calle Atocha. Fundado en 1562 para enfermedades venéreas fundado por Antón Martín. Todavía puede admirarse la iglesia.

Casa de Lope de Vega Carpio.- Consta que en 1587 ya estaba edificada, por lo que cuando la compró Lope en 1610, la casa era por lo menos de cuarta mano. Vivió en ella hasta su muerte en 1635.

Casa de Francisco Quevedo.- Mesonero constata que en 1651, “de la calle de Cantarranas a la del Niño (hoy de Quevedo), la casa número 9 moderno, fue propiedad del esclarecido ingenio Francisco de Quevedo y Villegas.”

Casa de Moratín.- Mesonero señala que en el barrio “nació en 1760, en la casa última de la calle San Juan, con vuelta a la de Santa María, el restaurador de nuestra musa dramática y fundador del moderno teatro español, Leandro Fernández de Moratín.” Una lápida conmemorativa puede verse desde la calle en la fachada.

Convento de las Trinitarias Descalzas.- Fundado en 1609 por Juana Gaitán, pero que no se construyó hasta un siglo después. Sus muros, puertas y balcones son genuinos de aquel tiempo. En 1616 fue sepultado Cervantes, que no tardaron en extraviar definitivamente tras unas obras del templo. Desde los 16 años profesó en este convento Sor Marcela de San Félix, ilustre poetisa, hija predilecta de Lope de Vega. También estuvo en el convento la hija de Cervantes.

Iglesia de San Ignacio de Loyola. Calle Príncipe.- Construida en el solar del Colegio de Ingleses, fundado por César Bogacio en 1611.

Villa Rosa. Primer local de copas de Madrid, de 1929, decorado con azulejos de Alfonso Romero, y especializado desde siempre a la música flamenca. Es el local mejor decorado y ambientado de Madrid. Calles Álvarez Gato y Núñez de Arce.

Honrado Concejo de la Mesta. Calles Huertas y del León.

Casa de Rizal. Escritor y héroe nacional filipino que fue fusilado en su tierra.

Real Academia Historia. Casa Nuevo Rezado. Calle del León.

Casa Jacinto Benavente. Calle del León y calle Atocha.

Imprenta del Quijote. Taller de Juan de la Cuesta. Calle Atocha.

Iglesia Cristo de Medinaceli. Plaza de Jesús.

Palacio Conde de Tepa. Plaza del Ángel y calle San Sebastián.

Sociedad el Fomento de las Artes. Calle Huertas, 6. Fundada en 1837

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