12/02/2012

El camino de los 43 fusilados de la Montaña de Príncipe Pío

Secuencia fotográfica del itinerario casi seguro que siguieron franceses y condenados desde la partida del Cuartel de los Polacos, en la Plaza de España, hasta los parajes de las ejecuciones en la Montaña de Príncipe Pío. Fue aquella la triste madrugada del 3 de mayo de 1808, que dio origen años después al cuadro universal de Francisco de Goya. (Selección de fotos propias)

1Descenso por la calle Irún hasta doblar la Senda del Rey. Madrid
Calle Irún en descenso por donde debieron de acceder arcabuceros ejecutores y madrileños condenados a muerte desde su confinamiento en el cuartel que había en la Plaza de España, unos 200 metros más atrás. A la izquierda, los terraplenes más meridionales de la Montaña del Príncipe Pío, que tuvieron que bordear forzosamente.

2La calle Irún confluye en la Senda del Rey. Madrid
La calle Irún de bajada confluye en la Senda del Rey, que tomaron a la derecha por alguna estrecha vereda que iría ganando altura suavemente. En lo más alto del monte se halla hoy el Templo de Debod.

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Muro construido para trazar el Paseo del Rey a través del Parque de la Montaña de Príncipe Pío, que en 1808 sería mero camino cuesta arriba entre árboles.

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El Paseo del Rey se denomina así desde las inmediaciones calle de la Rosaleda. La escalinata, de altura pronunciada, conduce al Templo de Debod. Los terraplenes entre pinos muestran claramente lo apropiado del entorno entonces para llevar a cabo las ejecuciones sumarísimas.

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La emoción es intensa cuando se recorren estos bosques al amanecer con el sol entre los pinos, consciente el caminante observador de que se halla ante una página de la historia. Lo que es lejano en el tiempo se hace presente por momentos.

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La perspectiva fotográfica tiende a aplanar el entorno, pero cuando uno camina por estas calles y veredas se percata de lo abrupto que tenía que ser el monte hace dos siglos.

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El lugar de las ejecuciones pudo estar en cualquiera de estos parajes, recónditos y apartados de Madrid. Ni siquiera se hubieran podido oir las detonaciones de los arcabuces.

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Entre las edificaciones que se distinguen en esta foto está el cementerio de la Florida, ya existente cuando la aciaga madrugada del 3 de mayo de 1808.

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Verjas de los Jardines de la Rosaleda, un espacio explanado en su día que fue monte. Es este el entorno más elevado del itinerario que debieron seguir en mayo de 1808. Desde este punto al cementerio no habrá más de 150 metros.

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Al fondo a la izq. se divisa la cúpula de la ermita de San Antonio de la Florida, donde está enterrado Goya y a donde llevaron los cadáveres de los 43 fusilados para ser trasladados seguidamente al pequeño cementerio, oculto entre los árboles más a la derecha.

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Terrenos a unos 50 metros del cementerio de la Florida. En la parte superior, La Rosaleda.

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Capilla y cementerio de la Florida, adosada contra los muros de la Escuela de Cerámica en la calle Francisco y Jacinto Alcántara, fuertemente protegida con gruesas verjas para evitar actos vandálicos en paraje tan trascendental para la ciudad de Madrid.